miércoles, 26 de agosto de 2009

El día de los enamorados en China

Bueno, voy a dejaros este post porque cuando lo he leído me ha recordado mucho a nuestro viaje por China y a los locos astrónomos.

Hoy es el día de los enamorados en China, el 7º día del 7º mes lunar según el calendario chino.

Cuenta la leyenda que habñia un guapo pastorcito que vivía con su hermano mayor y la mujer de éste. Cuando se murieron sus padres, su hermano mayor heredó la casa y un terreno. El niño heredó tan sólo un viejo buey, por lo que su hermano decidó acogerle a modo de "cenicienta" para que con ayuda del buey trabajase la tierra.

Por otro lado estaba la séptima hija del Emperador, que era famosa por sus manualidades, especialmente por sus tejidos. Todos la conocían como la doncella tejedora. El Emperador estaba fascinado por su forma de tejer nubes y arco iris que embellecían el mundo.

El buey en realidad era un inmortal que procedía del cielo, y que por haber cometido varios errores fue castigado bajando a la tierra en forma de buey. Un día le dijo al pastor "Tu eres una persona amable. Si quieres casarte tienes que ir al arroyo y tus deseos se harán realidad". Así hizo y cuando llegó se quedó prendado de las siete hijas del Emperador que habían bajado del cielo para darse un baño. Fascinado por la más joven y también la más bonita, le robó sus ropas mágicas. Una vez hubieron terminado el baño, una a una se fueron, salvo la más pequeña que sin sus ropas mágicas no se podía marchar. Entonces fue cuando apareció el pastorcillo y le propuso casarse con él a cambio de sus ropas. Trás dudar unos instantes, la jóven accedió, se casaron y tuvieron dos hijos.

Un buen día, el viejo buey falleció, no sin antes advertir a su joven amo que debía conservar su piel.

El Emperador en el cielo echaba de menos a su 7ª hija, quien le tejía nubes y arco iris, así que mandó a su madre a que fuera a buscarla.

Mientras la abuela y la nieta regresaban al cielo, el pastorcillo envolvió a sus dos hijos entre las ropas mágicas de su esposa, se puso la piel del buey y se lanzó trás ella.

La abuela, con su horquilla, creó la via láctea para mantenerlos separados. El emperador trasladó a su hija a la estrella Vega en Lyra, pero el pastor y sus hijos se quedaron en la estrella Altair, en el Águila.

Desde entonces tan sólo pueden verse una vez al año, el 7º día del 7º mes lunar.

lunes, 27 de julio de 2009

Noche 17 - Día 18


Vuelta

Después de llegar en un santiamén al aeropuerto, nos dispusimos a realizar los trámites de aduana. De momento, no nos tomaron medida de la temperatura; aunque todos íbamos preparados.

Después de varios ajustes de peso, alguna que otra apertura de maletas, para verificar el contenido, e incluso algún que otro expolio de ciertos materiales que estaban prohibidos, subimos al avión.

En estos momentos, ya es noche cerrada.

Ascendemos hasta los 11 Km, y ponemos rumbo al Norte. En el horizonte se ve un Sol reluciente, que se mantiene sin moverse de sitio durante mucho tiempo.

Pasan varias horas, que aprovechamos para dormir, y el Sol nos sigue impertérrito. Después de mucho tiempo, comienza a hacerse de noche realmente, y cuando desaparece el Sol, nos anuncian que nos van a servir el desayuno. Resulta que estamos ya muy cerca de París, y hay que prepararse para aterrizar.

Apenas tocamos tierra, volvemos a ver el Sol que aparece sobre el horizonte. Son las 6:15 de la mañana, y esta vez el amanecer es definitivo. Otra vez hemos tenido un Sol de medianoche, y un par de amaneceres, y otro par de anocheceres. Qué noche la de aquel día, que dirían los Beatles.

Después de recorrer medio aeropuerto, y despedirnos unos de otros unas cuantas veces, buscando cada uno sus puertas de embarque, conseguimos llegar al avión que nos llevará a Valencia.

Una vez tomada tierra en Manises, y recogidas las maletas sin que hubiera ninguna novedad importante, es decir, no se perdió, ni destrozaron ninguna, cogimos nuestro microbús, y partimos rumbo a Gandía. Hacia las 14:00 llegamos, y ya camino de casa… pasamos por delante de Mercadona… paramos a comprar algo de comida… y lo primero de todo fue: una tortilla de patata de esas refrigeradas, y unos tacos de jamón. Fue una delicia poder comer tortilla de patata después de no sé cuantos días, a pesar de que era de esas prefabricadas.

Y hasta aquí llegó este diario sobre el mayor viaje de nuestra vida. Hemos visto un país muy distinto al nuestro, un país que es el futuro, y hemos visto un eclipse, que es el mas largo del siglo, en el país mas poblado (creo…).

Sólo queda dar las gracias a todos los participantes por su paciencia, sobre todo en algunos momentos difíciles al principio del viaje (con jet lag incluido), a Yaqin por su dedicación, aunque no siempre era comprendida por nuestras mentes occidentales, y sobre todo, dar las gracias también a Enric Marco, sin cuya colaboración, estas “crónicas orientales” no hubieran sido posible, ya que a pesar de todo el “capitalismo subyacente”, no hay que olvidar que el país del que venimos es comunista, y tienen Internet bastante controlado, siendo imposible el acceso a muchísimas páginas, entre ellas nuestro propio blog.

Y como decían nuestros clásicos del Siglo de Oro, al acabar las representaciones teatrales:

Aquí acaba la comedia,
Perdonad sus muchas faltas.

Nota final: No ha sido una comedia. Ha sido real como la vida misma.

Marcelino Alvarez

domingo, 26 de julio de 2009

Noche 16 - Día 17

SHANGHAI – AEROPUERTO


Bueno, hoy es el último día que estaremos en China, Por una parte, ya tengo una cierta morriña de España, y sobre todo de sus comidas, pero por otra parte, quizás podríamos haber estado una noche mas en Shanghai. Es una ciudad muy grande. Apenas hemos visto una pequeña parte, pero no hay para mas.

Para aprovechar mejor el último día, se hacen dos grupos: por una parte., el autobús de los que quieren ir de compras, en lugar de hacer las visitas previstas para hoy, y por otra parte, el autobús de los que no quieren comprar, sino ir a cumplir el programa previsto. Realmente también se forma un tercer grupo, con tres personas que quieren ir a ver el Museo de las Ciencias de Shanghai, y un cuarto grupo de otras tres personas, porque Laura, que se incorporó al viaje un día después de todos, gracias al permiso especial que le concedió el gobierno de EE.UU. tiene que coger su vuelo a las 16:00, en lugar de a las 23:35 como todos los demás.


En fin, después de los ajustes pertinentes, yo fui de los que quisieron ver el Jardín del Mandarín Yuyuan. Todos nos esperábamos ver un jardín típico chino, pero la realidad nos superó tan ampliamente, que nos quedamos todos asombrados.

Bajamos del autobús, y entramos en una calle amplia, pero de una arquitectura totalmente distinta a las calles normales. Todos los edificios eran casas del mismo estilo chino, con tejados en forma de ala (puntiagudos hacia arriba), perfectamente (bueno, casi perfectamente) conservadas, y comenzamos a sumergirnos en una serie de laberintos de cruces, casas, calles, recovecos, etc… que nos da un poco de miedo, porque hay que tomar referencias para no perderse. Por fin, llegamos a una plaza grande, preciosa, que es la entrada a la casa y jardín del Mandarín Yuyuan. Una vez dentro, nos dan tres horas libres, para recorrer la casa, los jardines y el barrio. Pensamos que es mucho, pero nos avisan, de que nos demos prisa si queremos ver toda la zona, porque realmente tres horas es poco tiempo.

Comenzamos la visita, y el grupo grande se divide en varios grupos pequeños. Y nos pasa lo de siempre en todos los jardines chinos: Es un laberinto, y te pierdes. Todos los jardines son preciosos: Todos están bien cuidados. Todos tienen una serie de caminos y puentes con fuentes, agua corriente, peces, patos, etc… pero lo que nadie dice, es que todos los caminos conducen a casi todos los sitios. Todos los jardines son laberintos, pero no como los occidentales, que hay caminos que no llevan a ninguna parte. En los jardines chinos, nunca tienes que retroceder porque el camino lo tengas cortado, pero seguro que pasas mas de dos veces por el mismo sitio, y puedes hacer dos veces la misma foto, y no enterarte. Son maestros en el arte del escaqueo y la confusión. Y este jardín, además de grande, es una obra maestra de los caminos que te llevan sin que te des cuenta de una parte a otra. Como la vida misma. Seguro que algún sentido oculto tienen esos jardines, porque los chinos no hacen nada “porque sí”.

Cuando conseguimos salir, nos dedicamos a recorrer el barrio que rodea la casa del Mandarín, y aprovechamos para comprar alguna cosa que otra, aun sabiendo que nos estaban engañando. El barrio es precioso. Parecido al Gran bazar de Estambul, pero con calles abiertas, compartiendo la calzada con coches, bicicletas, motos, y sobre todo chinos. El barrio entero parecía estar alfombrado de chinos. Había mas gente que en la plaza del ayuntamiento de Valencia en fallas, o en San Fermín en Pamplona, o el fin de año en la puerta del Sol de Madrid. Pasamos otro buen rato haciendo fotos, hasta que nos dimos cuenta de que ya era mas de las 12:30-. Razón tenían., al decir que con tres horas, no había tiempo de verlo todo bien.

De nuevo en el autobús, fuimos directamente a comer. El otro grupo, (el de las compras, los museos y el del aeropuerto), estaba comiendo en otro lugar, y no nos encontramos hasta que una vez acabada la comida, nos fuimos a pasar un rato a una zona de compras “electrónicas”. Ahí pudimos comprar unos Pendrives de 500 GB por 100 Yuanes (10 euros), unos altavoces de esos que llevan los guias para hacerse oir del grupo por 38 yuanes (menos de 4 euros), trípodes, cámaras, filtros, etc… en fin una locura. Si todo lo que hemos comprado funciona… será para dar gracias a Dios. Y si no funciona, tampoco se habrá perdido mucho.

Después, fuimos a visitar un barrio que era una concesión francesa del siglo XIX, y donde nos trasladamos instantáneamente a la Europa de hace muchos años. Mesas en las terrazas, cervezas, vinos, pasteles, etc… todo parecía sacado de un París decimonónico.

Y como todo llega a su fin,… fuimos a cenar, y a arreglar las maletas con las compras de última hora, para no tener problemas en las aduanas.

Una vez todos conformes con los kilos, los bultos, los escondites para las piezas que podrían originar problemas en la frontera, nos dirigimos al MAGLEV, o tren magnético, sin ruedas, que nos trasladó al aeropuerto, en un viaje relámpago, .ya que hicimos en cinco minutos, lo que normalmente cuesta media hora larga de autopista.

A partir de aquí, comienza la última aventura. El viaje de vuelta. Pero eso será motivo de una última crónica…

sábado, 25 de julio de 2009

Noche 15 - Día 16




SHANGHAI

Hoy es el último día completo de viaje. Ya se nota en las conversaciones que se acerca la hora de volver. Los 17 días se han pasado ya casi sin darnos cuenta. Y lo único que nos queda claro es que el eclipse ha sido visto y fotografiado , que era el motivo principal del viaje.

Esta mañana, hemos comenzado con una visita al Museo de Shanghai; hemos madrugado porque las colas son impresionantes. A las 9 en punto hemos entrado, siendo de los primeros, y viendo desde las puertas unas colas que prácticamente llenaban la zona de espera de la plaza del Ayuntamiento. Muchos grupos de turistas chinos, junto a otros tantos grupos escolares con sus maestros. Es de destacar, que los niños van siempre en formación de tres en tres, y la guardan con un gran orden. Una vez en el Museo, tenemos dos horas para visitarlo. A las 11:00 hemos quedado todos en el patio central, para trasladarnos al otro museo: El de planificación urbanística de la ciudad, de cara a la Expo Internacional de 2010, en la que participan muchos países, entre ellos España.

Después, fuimos a comer a una churrasquería, donde nada mas llegar, nos avisan de que es menú libre. Nos llenamos el plato de la guarnición mas variada, hasta que empiezan a llegar a las mesas, camareros con costillas de buey, costillas de cerdo, jamón fresco, longanizas, pollo, y un sinfín de carnes, y nosotros, después de tantos días de comida china, encontrarnos con esta sorpresa, estábamos maravillados. Además, podías hablar en castellano porque el dueño es brasileño, y habla portugués y español, y te entendía a la perfección. En resumen, una comida memorable. Y por si fuera poco, hoy es el día de Sant Jaume, y uno de los viajeros, llamado Jaume Roca, nos pagó las segundas bebidas, y los cafés del que quisiera, para celebrar su santo. Así, que después de haber comido incluso en exceso, pudimos disfrutar de un café expresso, como desde hacía 17 días no lo probábamos.

Después de tan copiosa pitanza, fuimos al malecón, a embarcarnos en un crucero por el río , para ver los rascacielos y viviendas del famoso barrio Pu Dong. Fue un paseo muy agradable, sin mucho viento, (y además en la dirección correcta), que nos permitió hacer fotografías a los múltiples rascacielos que han crecido a la orilla del río.

Una vez terminado el crucero, subimos al piso 100 del edificio mas alto del mundo. En unos segundos, pasas del nivel de la calle, hasta la cota de los 474 m. provocando un taponamiento de los oídos bastante notable. Y cuando subes a través de unas escaleras mecánicas al último tramo, te encuentras con un suelo de cristal, que te permite hace fotos a través de tus propios pies. La sensación es de mareo, incredulidad, miedo, y cualquier otra que se te ocurra, porque el cerebro no está preparado para esa visión, y tienes que luchar contra todo lo imaginable para poder andar mas o menos “tranquilamente” sobre una superficie tan extraordinaria. Por supuesto, en el piso 100 existe una tienda de recuerdos, con unos precios tan astronómicos, como la altura a la que nos encontramos.

Después bajamos, y volvimos a subir a otro edificio, pero esta vez para cenar. Se trata del restaurante giratorio que se encuentra en el metro 290 de altura de un edificio llamado la perla del oriente. Después de la comida, todavía no teníamos ganas de cenar, pero a pesar de todo, se cenó y se cumplió con los cocineros.

Ya mañana hemos de preparar las maletas para el viaje de vuelta.

Después de las visitas del día cogeremos el avión con destino París, donde cada grupo de separará de los demás, de acuerdo con las distintas opciones de salida de España. La próxima crónica, ya será desde Gandía, donde llegaremos el lunes sobre medio día.

Asi que… hasta mañana…

viernes, 24 de julio de 2009

Noche 14 - Día 15


SHANGHAI

Hoy hemos dejado atrás Suzhou y sus jardines, para partir hacia Shanghai.

Lo primero ha sido llegar a Xitang, que es un precioso lugar donde hace tres años se rodó ”Misión Imposible 3” .

No nos extraña que se eligiera este lugar, en medio de la gran marjal que es el delta del Yantzhé, porque es verdaderamente precioso. Pasear por sus canales con unas pequeñas embarcaciones de 10 plazas, ha sido una grata experiencia; y por si fuera poco, hemos tenido una hora de tiempo libre para fotografiar todos los rincones posibles, los chiringuitos, las tiendecitas, etc… En resumen, un lugar de mas de 1500 años de antigüedad, en el que hemos disfrutado de lo lindo. Tanto que de una de las barcas, no paraban de salir las notas de las canciones mas diversas, gallegas, vascas, e incluso modernas, mientras todo el mundo en las orillas intentaba averiguar lo que pasaba en el canal.

Después de la comida, que ha sido en un pequeño restaurante allí mismo, hemos continuado camino hacia Shanghai. Hemos llegado a Sheshan, donde se encuentra el primitivo observatorio de Shanghai, que hemos recorrido en su totalidad, viendo el primitivo telescopio (en uso hasta muy reciente fecha), los sistemas de control, y un planetario que hizo las delicias de Angela del Castillo.


Después, ya en Shanghai, fuimos a cenar a pesar de que eran las 6 de la tarde, porque a las 7:0, teníamos una cita con el espectáculo de acrobacia de Shanghai. Fué una actuación magnífica, en la que pudimos ver cómo acciones que parecían imposibles, se ejecutaban con la mayor naturalidad del mundo. Un espectáculo inolvidable . Por fin, después de callejear un poco con los autobuses, llegamos al hotel.

Unos han salido a ver la Noche de Shanghai, ya que el ambiente era fabuloso, otros nos hemos quedado, para reponer fuerzas, que mañana no levantan a las 6:30 de la mañana.

Y nos espera un día complicado de visitas a dos museos, paseo por el río, y finalmente la cena en la Perla Oriental. Todo un programa preparado para cansarnos. Qué le vamos a hacer. Como decíamos al principio del viaje, la vida del turista es muy dura.

jueves, 23 de julio de 2009

Noche 13 - Dia 14


SUZHOU


Hoy ha amanecido lloviendo, aunque luego ha pasado todo el día nublado y hasta última hora no ha vuelto a caer ni una gota.

Lo primero del día ha sido visitar los jardines de la pagoda inclinada, ya que esta ciudad no sólo es la Venecia de Oriente, sino que también tiene su pagoda inclinada. Necesita de una restauración, porque después de casi 1.000 años de que fue construida, se encuentra en un estado no muy bueno, pero no corre peligro de derrumbamiento; sólo hay que adecentarla un poco. Sin embargo los jardines que la rodean, están perfectamente conservados.

Cuando acabamos la visita a la Pagoda inclinada, pasamos a ver el Templo del la colina del tigre, que no es un solo templo, sino un conjunto de ellos, donde se ofrece incienso a Buda, y se vive una religiosidad impresionante. Todo el conjunto se haya abierto al culto, y aunque no dicen nada, tampoco queremos molestar con los flashes de las cámaras. Además, hay suficientes motivos fuera de los templos, como para que haga falta ir molestando.

Luego visitamos una fábrica de tejidos de seda, viendo todo el proceso desde que el gusano se convierte en capullo, hasta que sale el hilo de seda. Como es normal, luego pasamos por la tienda, donde casi todo el mundo acaba comprando algo.


Ya por la tarde, recorremos la colina del bosque del León, en lugar de ver el jardín del administrador humilde. Este jardín ha sido declarado monumento artístico de la Humanidad, y los guías decían que era mucho mas bonito y cuidado que el del administrador humilde, y un poco mas pequeño, pero que puestos a elegir, este era mucho mas bonito. Y la verdad es que es un jardín maravilloso, donde se ha aprovechado la naturaleza, las construcciones y los propios jardines, para construir un laberinto, que no tiene caminos sin salida. Todos salen a alguna parte, pero por todos te pierdes, y acabas buscando realmente la salida. Tan pronto estás dentro de unas habitaciones que no recuerdas haberlas pasado, como te metes en un pasadizo, que en tiempos de guerra (sobre todo con los japoneses), se podía disimular y evitaba que te pudieran encontrar, como apareces en medio del jardín, al lado de alguien a quien has visto hace mucho rato, y que va tan perdido como tu. Y en medio de todo eso, un lago con un barco de piedra, y una cascada de agua que cae desde mas de 8 metros de altura. Sólo estás seguro de haber encontrado la salida (sin saber cómo por supuesto), cuando apareces dentro de la tienda de recuerdos y similares por la que sales a la calle. E incluso, ni aún así estas seguro de haber salido, porque dentro, distribuidas estratégicamente, hay varias tiendas que te ofrecen los recuerdos mas exóticos, y crees que estás en la salida, pero te tienes que rendir a la evidencia de que esa tienda… no es la última. De verdad, que ha sido una visita la mar de divertida.

Acabamos el día cenando en un restaurante típico, donde al acabar, disfrutamos de una tormenta de mucho cuidado. Comenzó a llover y tronar de una manera desaforada, aunque no duró mucho. A la llegada al hotel ya prácticamente se había pasado el aguacero.

Mañana nos despedimos de Suzhou, y llegaremos a Shanghai, nuestra última etapa.

Hoy hemos buscado periódicos para ver lo que decían del eclipse, pero ha sido casi imposible encontrar alguno. Al final hemos conseguido uno en inglés y chino, y otro en chino exclusivamente, gracias a lo cual, nos hemos dado cuenta de la suerte que hemos tenido, ya que los diversos grupos de gente con los que hemos tropezado hoy, no habían conseguido ver nada, y todos se quedaban tristes, al ver que nosotros, desde Anji, sí que habíamos logrado verlo completo.


Bueno, de momento buenas noches y hasta mañana…

miércoles, 22 de julio de 2009

Noche 12 - Dia 13



ANJI - SUZHOU


¡Objetivo logrado!


Hoy es el día. Son las 3:30 de la mañana, y acaba de sonar el despertador. Fuera hay una tormenta con fuerte aparato eléctrico, que nos hace pensar lo peor, pero a las 4:45, cuando salimos hacia el autobús, no llueve, y hace calor.

El viaje hacia el observatorio de Shanghai lo hacemos en aproximadamente una hora, sin problemas y sin atascos. Pasamos los dos controles policiales establecidos para controlar el acceso, y llegamos antes de las 6 a la zona de observación. Bajamos de los autobuses, y nos damos cuenta de que el tiempo ha mejorado bastante. Completamente cargados con los ordenadores, las cámaras, los telescopios, etc… llegamos a nuestra zona reservada.

Casi 100 m. de largo, por 10 de fondo, con un césped a la espalda que nos vendrá muy bien para las sombrillas que el gobierno chino ha dispuesto en la zona, cubrimos toda la zona con camisetas rojas, de forma tal, que desde la otra parte del lago artificial al lado del cual estamos, se ve la marea roja. Aparece entonces el problema: Faltan 8 mesas y 15 sillas, que tenemos pagadas, pero que la organización no nos ha puesto. Llamamos para reclamarlas, y nos dicen que todas las sillas y mesas están repartidas, y las nuestras también. Pero cuando vienen para comprobarlo, se dan cuenta de que realmente no están. Alguien se las ha apropiado. Nuestros vecinos, son un grupo de aficionados de Noruega. Son unos20, pero tienen 8 mesas, y veinte sillas. Hábilmente interrogados por la jefatura del campo, descubren que son ellos los que han cogido mesas y sillas, porque no tenían nada alquilado. Hay que tener en cuenta que se pagan 2 euros por silla, otros 2 por mesa, 2 por cada persona, y 2 por cada vehículo. Ellos no han pagado ni por sillas, ni por mesas, pero tienen de todo. Nuestra guía hecha la culpa de todo a la guía de ellos, pero aquella dice que todo lo que ellos tienen es material suyo. Avisada la policía, les obliga a devolver las sillas pero las mesas, tenían quitado el papel identificador, y dicen que no pueden justificar que sean las nuestras, con lo cual nos traerán otras a nosotros. Pero las nuevas mesas no llegan, y decido tomar cartas en el asunto. Lo primero que hago es expulsarlos de nuestra zona, porque habían ocupado una parte de nuestros 100 m. Con muy poca amabilidad, les invito a cruzar la linea y ponerse al otro lado. Cuando me quieren preguntar, en lugar de responderles, les digo que me hable desde su lado, y sólo cuando haya cruzado “la frontera” les atenderé. Luego les digo que el montaje que tenían con tres cámaras a la vez, una de cuyas patas también entraba en nuestra zona hagan el favor de quitarlo ellos, o se lo quito yo, con lo cual les obligaba a volver a colocar todo el montaje en estación, volver a equilibrar, etc… incluso que me pondría delante de las cámaras para impedirles la visión. En esos momentos, ya se había armado algo de revuelo, y se acercó el que parece ser era el responsable del grupo, a ver qué pasaba. Le explico que ellos han cogido nuestras mesas y sillas, y que las sillas ya las han devuelto, pero que las mesas se las han quedado y no estoy dispuesto consentirlo. Me pregunta que cuántas necesito; en ese momento, nos hacían falta cuatro mesas, para tener nuestro cupo. Y sin decir ni una palabra les ordenó a sus compañeros que pasaran cuatro mesas a nuestra zona, y nos pidió perdón, porque ellos no habían hecho otra cosa, que hacer caso a su guía, que les había dicho que podían coger lo que quisieran. No sabían que había que pagar por cada silla cada mesa, y tampoco entendían lo que pasaba. Una vez aclarado el entuerto, y puesta cada cosa en su sitio, incluso entablamos amistad, nos intercambiamos las páginas web, y se ofrecieron para escribir en nuestra revista (nos darían el texto en inglés) así como que están dispuestos a publicar lo que le enviemos en la suya. Por supuesto volvieron a cruzar la línea e instalarse en parte en nuestra zona, que era realmente una cosa que no molestaba, porque nosotros teníamos sitio de sobra. Y ese fue el incidente mas grave de toda la observación.

A las 8:23, puntualmente apareció la Luna (por las 12 en punto) y con los gritos y avisos de rigor, dio comienzo el eclipse. Las nubes cubrían una gran parte del cielo, pero la zona del Sol estaba despejada.

En esto oigo que me llaman: “Marcelino”, y al girarme veo a uno de los antiguos componentes del viaje a Turquía, que ha venido a China, con toda la familia, y al enterarse de que íbamos a esa zona, se inscribió para intentar localizarnos. Estuvimos hablando un rato, saludando a los antiguos compañeros de eclipse.

Entretanto, las nubes han hecho acto de presencia, pero no tapan totalmente el Sol. No llega a estar despejado, pero tampoco está cubierto. Así llegamos a las 9:35, que es el comienzo de la totalidad. El cielo está casi sin nubes, y vemos perfectamente la caída de la luz, que se levanta un cierto oleaje en las aguas de la presa, ya hacía rato que no quedaba ni un solo pájaro, ni ninguna de las cientos de libélulas que pululaban por encima de nuestras cabezas. Los gritos emocionados, las fotos, los filtros que se quitan, las perlas de Baily, el anillo de diamantes, etc… todo pasa en un segundo. Y cae la noche mas negra, dejando sólo un poco de claridad por el fondo, que al estar medio nublado, tampoco es tanta la diferencia, entre la zona oscura y la zona clara. Hay quien se pasa los cinco minutas y medio largos llorando de la emoción; hay quien se queda paralizado por la visión del Sol negro; yo, me olvidé de sacar fotografías a través del telescopio. No tengo ni una sola de la fase de totalidad, pero la verdad es que no me importa; ya veré las que han hecho los demás.

A las 9:40, termina la fase de totalidad, y volvemos a ver las perlas, el anillo de diamantes, etc… y colocamos los filtros.

A partir de este momento, el Sol en lugar de ir ganando terreno a las nubes, se queda sin fuerza, y se nubla cada vez mas.
Cuando acaba el eclipse, casi a las 11:00 las nubes nos obligan a perdernos el último contacto, y a partir de ahí, ya no nos dejarán en todo el día.

Apenas una hora después, comienza a llover, y de regreso al hotel, a recoger las maletas con todos nosotros eufóricos como nunca, ya no nos importa que llueva. El motivo principal del viaje, ver el eclipse mas largo del siglo XXI, lo hemos conseguido. Dejando a parte una ligera capa de nubes, las fases mas críticas del evento han sido vistas perfectamente. La emoción nos ha invadido a todos, y la alegría desbordante ha sido lo mejor de todo. Uno de los mas bonitos fenómenos de la naturaleza, se ha producido. Ha sido maravilloso.

Ni qué decir tiene, que las entrevistas a las televisiones y prensa locales se han producido continuamente, que las camisetas que lucíamos han sido todo un éxito, y hemos vendido todas las que llevábamos de sobra, que las notas de “Paquito el chocolatero” se han escuchado en toda China, y que mañana, todos los diarios locales hablarán de “la roja” española, que conquistó la fama en el eclipse. Siempre sale el temperamento español, y organizar una filá de moros y cristianos en menos que cuesta decirlo, fue algo inenarrable. Grupos de Grecia, de Nueva Zelanda, de Japón, de Estados Unidos (Texas en concreto), de Noruega (los vecinos), de Corea, de la India, varios otros grupos de españoles, y ni se sabe de cuántos mas países, disfrutamos con el mas grande espectáculo de la naturaleza. Todos querían abrir ya la lista para el siguiente eclipse: Australia 2012.

Por la tarde, emprendimos viaje a la ciudad de Suzhou. Durante gran parte del viaje está lloviendo, como si fuera en plena Safor, con una intensidad que apenas deja ver la ruta al conductor, pero la alegría ya no nos la quita nadie.

Una vez en Suzhou, nos anuncian que la excursión prevista a los canales, con pequeñas barcas, se tiene que suspender, porque los canales de esta Venecia oriental han sido cerrados por inundaciones. Posiblemente sigan las lluvias durante todo el día de mañana, pero ya no nos importa nada. Lamentablemente, en la cena coincidimos con un grupo de japoneses, que no ha visto nada por culpa del agua. Les ha llovido todo el día. Es una pena, pero…

Mañana continuaremos lo que falta de viaje, pero ya nada será igual. Hemos cruzado la línea de la felicidad, y nada de lo que pase a partir de ahora nos podrá privar de la alegría de haber visto completo el eclipse de Sol mas largo de la centuria.